HOY CAMINASTE CONMIGO.

Hoy caminaste conmigo por las calles frías y mojadas que cubren la ciudad.

Esquivamos charcos y transeúntes que caminaban sin parar.

Las miradas frías y distantes de unos, se cruzaban con las miradas alegres y entusiastas de otros.

Mientras tú y yo nos deteníamos por unos segundos.

… sin afanes.

Solo para contemplar aquellas flores color vino tinto, que se camuflan entre los grandes árboles.

Mientras las gotas de agua resbalaban poco a poco hasta tocar el suelo.

Éramos tú y yo mirando algo que quizás nadie más se percató de ver.

… de observar.

Y es que en esas cosas radica a veces la esencia de la vida misma.

Tan natural, tan simple, tan llena de vida y de color.

Con sus contrastes y matices.

Transeúntes que pasan de un lado a otro sin detenerse a deleitar.

Solo viendo asfalto, carros y gente.

Gente que corre prisa sin parar.

Y estamos unos cuantos como tú y como yo.

Que vimos por unos minutos la grandeza de la vida.

En la naturalidad de un día cualquiera.

En una tarde de abril.


Hoy caminaste conmigo y mi camino fue diferente.


Juliana Andrea Restrepo Ch.


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