HOY CAMINASTE CONMIGO.
Hoy caminaste conmigo por las calles frías y mojadas que cubren la ciudad. Esquivamos charcos y transeúntes que caminaban sin parar. Las miradas frías y distantes de unos, se cruzaban con las miradas alegres y entusiastas de otros. Mientras tú y yo nos deteníamos por unos segundos. … sin afanes. Solo para contemplar aquellas flores color vino tinto, que se camuflan entre los grandes árboles. Mientras las gotas de agua resbalaban poco a poco hasta tocar el suelo. Éramos tú y yo mirando algo que quizás nadie más se percató de ver. … de observar. Y es que en esas cosas radica a veces la esencia de la vida misma. Tan natural, tan simple, tan llena de vida y de color. Con sus contrastes y matices. Transeúntes que pasan de un lado a otro sin detenerse a deleitar. Solo viendo asfalto, carros y gente. Gente que corre prisa sin parar. Y estamos unos cuantos como tú y como yo. Que vimos por unos minutos la grandeza de la vida. En la naturalidad de un día cualquiera. En una tarde de abril. Hoy ca...